Un docente
mítico
JOSE ANTONIO SEGARRA TORRES (1956-2019)
Profesor del Iese Business School, Universidad de Navarra
L os filósofos clásicos
afirmaban que los seres humanos venimos al mundo con el objetivo de alcanzar una vida lograda, plena, completa. Este ha sido, sin ninguna duda, el caso de José Antonio Segarra. Ingeniero Industrial por la UPC, MBA del Iese y doctor por la Universidad de Navarra, se incorporó al Iese en 1980 como profesor ayudante del departamento de dirección comercial, donde ha sido profesor ordinario desde el 2001. Impartió sesiones de dirección comercial en casi todos los programas del Iese, con una especial dedicación al MBA y en los últimos años al programa EMBA. También fue durante años profesor visitante en diversas universidades europeas y latinoamericanas. Hace pocos años ingresó en la Real Academia de Doctores, culminando así una brillante carrera académica.
Como profesor, ha ayudado a muchísimas personas a mejorar sus capacidades profesionales y humanas. Todos recuerdan con gran cariño la excelsa calidad de su docencia; la profesionalidad con que desarrollaba todas sus tareas, el afecto con que trataba a los participantes. Nunca dejaba detalle alguno a la improvisación. Los consejos con que concluía sus cursos acompañan a sus alumnos a lo largo de su vida.
En el campo empresarial también sobresale la gran riqueza de su vida. Empresario exitoso en sectores industriales y de servicios; consultor de pequeñas y medianas sociedades y de entidades del Ibex 35. Prefirió siempre ayudar a entidades que ofrecían bienes y servicios de gran importancia social anteponiendo los aspectos humanos a cualquier objetivo meramente financiero.
Aficionado al fútbol desde pequeño, su padre jugó en el Real Club Deportivo Español,
IESE / IESE
llevó con su empuje característico a los alumnos del Iese a conquistar campeonatos de escuelas de negocios en París y Barcelona. Buen tenista, nunca daba una bola por perdida.
Con un enorme corazón, dispuesto a ayudar a todos, seguía con cariño especial a cuantos pasaban por situaciones difíciles, quienes al hablar con el quedaban llenos de energía y cariño. Ha dejado en todos sus amigos una estela de bondad y afecto imborrable que les acompañaran mientras vivan.
Con su mujer Montse, a la que quería y admiraba con fervor, formaron una familia numerosa compuesta por cinco maravillosos hijos que han heredado las virtudes de ambos y mantendrán vivo y fecundo el ejemplo de su vida y su recuerdo. Pocos días antes de fallecer pudo asistir a la ceremonia de graduación de su hija Montse y su marido del programa EMBA del Iese. A su hija le correspondió dar el discurso de los alumnos en su condición de presidenta de la promoción. Tres días más tarde tuvo otra gran alegría, conoció y disfrutó del nacimiento del primer hijo de Montse, que hacía el décimo de sus nietos.
Todos los que le han tratado durante su enfermedad han quedado impresionados por la visión y sentido sobrenatural de caballero cristiano con el que ha llevado sus molestias y limitaciones. Con su tradicional buen humor, quitándole importancia a sus dolores, pidiendo oraciones por su familia al ser consciente del dolor de todos ellos, ha sido un nuevo empujón para que todos apuntemos a cosas más grandes. Con la certeza de que Dios le habrá recibido con una sonrisa y le habrá asegurado que cuidará de su familia y amigos, renovamos el agradecimiento por haberle conocido y tratado.
Vicente Font, profesor del Iese